¿Renuncias a la organización o tú jefe?

Por: Arelys Rodríguez . – Contribution Writer. Cada día observamos un fenómeno que se repite en algunas organizaciones, sean grandes o pequeñas: la renuncia de buenos colaboradores. Ante eso los líderes, gerentes o jefes se preguntan ¿qué sucede, por qué se van? y las respuestas creen encontrarlas en fallas de la organización.

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Esta apreciación no es del todo correcta; estudios recientes demuestran que en un porcentaje importante, los buenos empleados renuncian a un mal jefe, no a la empresa.  En otras palabras, la razón más común de las personas para renunciar es el cansancio que les genera el hecho de tratar con alguien que no está haciendo lo que se necesita para gestionar satisfactoriamente a un equipo.

Por el contrario, se encuentran ante un jefe que diariamente comete errores gerenciales, que a mediano o largo plazo inciden enormemente en la decisión de sus empleados sobre permanecer o no en su puesto de trabajo.

ALGUNAS MALAS ACCIONES DE LOS JEFES

No honran su palabra: Confianza es la clave que genera compromiso y cuando el jefe no cumple con lo que promete, demuestra muy poco respeto y consideración hacia sus colaboradores. Y éstos comienzan a fallar. Después de todo, si el jefe no honra su palabra, ¿por qué habrían de hacerlo ellos?

Corrigen con burlas: Cuando un empleado “confiesa” desconocer algo específico de un área y el líder lo envía a leer “el manual”, públicamente, en vez de ofrecerle herramientas, consejos y recomendaciones adecuadas al momento, con seguridad será un trabajador que a corto, muy corto plazo perderá la organización. Su jefe lo humilla, lo abochorna y se burla delante de sus compañeros.

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Mala disposición: los beneficios, el horario, la paga puntual, entre otros, son factores que hacen atractivo un empleo. Pero en la medida en que un líder o gerente maltrata, sobrecarga de trabajo a los miembros proactivos de un equipo y exime de buena parte de la responsabilidad a los no tan buenos; o la sobrecarga no va acompañada por una mejora salarial o ascenso de puesto de trabajo, éstos van sobrepasando las bondades iniciales, lo que conlleva a la renuncia.

Abuso del buen empleado: Como el empleado es bueno, eficiente, proactivo, creativo, colaborador y entusiasta, el jefe comienza a encargarle responsabilidades no contempladas dentro de sus facultades especificadas al momento de su contratación. Sin agradecimiento de ningún tipo, el jefe espera que su colaborador responda, pero éste no da algo a cambio: agradecimiento verbal, paga extra, mejoras generales, etc.

Estos son unos pocos ejemplos de por qué el buen empleado renuncia al jefe, no a la organización. Y tú ¿eres un buen jefe?


Ilustrado por: Evelyn Medina

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